Turan ––∈ La diosa del amor y la fertilidad etrusca

Dentro de la vasta mitología de la antigua civilización etrusca, se destaca una figura que evoca el amor y la fecundidad: Turan. Esta deidad femenina, venerada especialmente en la ciudad de Velch, ha trascendido las barreras del tiempo para dejarnos un legado de mitos y arte que aún hoy capturan nuestra imaginación.

Los etruscos, con su escritura aún misteriosa y su profunda conexión con lo sagrado, encontraron en Turan no solo una diosa, sino también una protectora de sus actividades diarias y rituales. Su historia y simbolismo permanecen como un testimonio fascinante de una cultura que, aunque eclipsada por Roma, fue de gran influencia para la civilización occidental.

Turan ––∈ La diosa del amor y la fertilidad etrusca

¿Quién es Turan en la mitología etrusca?

La figura de Turan ocupa un lugar preponderante en el panteón etrusco, donde es conocida como la diosa del amor, la belleza y la fertilidad. Su culto se extendía ampliamente entre los etruscos, quienes la consideraban una de sus divinidades principales. La veneración hacia Turan reflejaba la importancia que esta civilización daba a los conceptos de procreación y prosperidad.

Las representaciones artísticas de Turan a menudo la muestran acompañada de atributos que enfatizan su naturaleza amorosa y generativa, como palomas y rosas. Estas imágenes nos han llegado a través de frescos, esculturas y objetos rituales encontrados en tumbas etruscas, ofreciéndonos un vistazo de su relevancia espiritual y estética.

Además de ser una figura de veneración popular, Turan estaba asociada con la aristocracia y la élite etruscas. Esto se debe a que el amor y la fertilidad que ella representaba eran vistos como signos de poder y continuidad, esenciales para el mantenimiento de las dinastías y el linaje.

Turan gozaba de una especial relación con la ciudad de Velch, identificada con la actual Tarquinia, donde se encontraba uno de sus santuarios principales. Este sitio sagrado se convirtió en un centro de peregrinación para aquellos que buscaban la bendición de la diosa en asuntos amorosos y de fecundidad.

La deidad también estaba vinculada con un séquito de espíritus femeninos llamados Lasas, quienes la acompañaban y favorecían con su protección a aquellos que rendían culto a Turan.

La relación de Turan con la ciudad de Velch

Velch, una de las doce ciudades de la confederación etrusca, era un lugar de gran importancia para el culto de Turan. Se creía que en esta ciudad se encontraba uno de sus santuarios más significativos, el cual atraía a fieles de todo el territorio etrusco.

Los hallazgos arqueológicos en Velch incluyen numerosas ofrendas que se realizaban en honor a la diosa, tales como joyas, amuletos y exvotos que reflejan la devoción y la esperanza puesta en Turan. Estos objetos a menudo se depositaban con la intención de ganar su favor o agradecer sus bendiciones.

Velch también jugó un papel central en la celebración de festividades en honor a Turan. Estos eventos no solo eran de índole religiosa, sino que también contribuían a la cohesión social y al fortalecimiento de la identidad etrusca.

El santuario de Turan en Velch servía como un espacio de interacción entre lo humano y lo divino, donde se llevaban a cabo rituales de fertilidad y se buscaba la protección de la diosa para la vida cotidiana y los viajes, especialmente aquellos relacionados con la navegación.

La influencia de Turan en Velch se extendía más allá de lo espiritual, dejando marcas en el arte y la arquitectura de la ciudad. Sus templos y altares destacaban por su belleza y por ser centros de reunión para todo tipo de actividades.

Atributos y representaciones de Turan

Las representaciones de Turan la muestran como una figura joven y hermosa, a menudo con alas, lo que simboliza posiblemente su naturaleza divina y su capacidad para moverse entre los mundos.

Entre los atributos más recurrentes de Turan, destacan las palomas y las rosas. Las palomas se asocian con la dulzura del amor y la paz, mientras que las rosas simbolizan la belleza y el deseo.

Las joyas y los espejos también se vinculan con Turan, siendo elementos que realzan la belleza y que se utilizaban en rituales de adoración. Estos objetos a menudo formaban parte de las ofrendas dedicadas a la diosa en sus santuarios.

En la escultura y la pintura etruscas, Turan es retratada junto a su amante Atunis, una figura comparable al Adonis griego. Su relación simboliza el ciclo de la vida, muerte y renacimiento, y es un elemento clave en la mitología de la fertilidad.

El atuendo de Turan, rico en detalles y colorido, refleja el estatus de la diosa y su influencia en la moda etrusca. Los textiles con los que se la representa son un testimonio de la habilidad de los artesanos de la época.

Turan y su conexión con Afrodita y Venus

La influencia grecorromana en la mitología etrusca es evidente en la figura de Turan, quien comparte muchas similitudes con Afrodita y Venus, las diosas del amor y la belleza de la mitología griega y romana, respectivamente.

La sincretización entre Turan y estas deidades se debió en parte a las relaciones comerciales y culturales que los etruscos mantenían con sus vecinos. Esta integración de atributos y funciones divinas refleja la fluida naturaleza del panteón etrusco, que estaba abierto a la incorporación de nuevas ideas y formas de culto.

Además de compartir dominios, el culto a Turan, Afrodita y Venus también comparte simbolismos, como la asociación con la primavera y la fecundidad, y el uso de determinados animales, como cisnes y palomas, en sus representaciones.

La popularidad de Turan en la religión etrusca contribuyó a que su figura fuera una de las que más fácilmente se integrara al panteón romano. Venus, en particular, adoptó muchas de las características de Turan, convirtiéndose en una deidad central en la mitología romana.

La fascinación por Turan y su equivalente romano, Venus, ha perdurado a lo largo de los siglos, siendo fuente de inspiración para artistas y escritores que han encontrado en ellas un símbolo del amor universal y la belleza eterna.